jueves, 26 de enero de 2012

Drumming Song por Florence + The Machine

Una de mis canciones favoritas!!!! La AMO!!! Realmente expresa todo (bueno casi todo) lo que siento por alguien que... EQUIS!!! Es la persona mas geek que he conocido en toda mi vida! No que yo sea asi una diva o una diosa ni nada, pero osea... NOOOOOO!!! Nada que ver ese tipo con moi! Y aun asi, mi corazón late desbocado cada que lo veo... y hasta me sonrojo!!! Que loco es el amor, ¿no creen?

La chica de la cafeteria


Cappuccino & Amour, la cafetería más famosa de la ciudad, por sus postres, bebidas e historias. Mucha gente acude al lugar: unos solo por café y dulces, otros para encontrarse con viejos amigos y pocos para pasar un tiempo a solas en compañía de extraños.
Tal es el caso de Mia, una joven de 16 años, que iba todos los días de lunes a domingo a las 5:15 p.m. en punto, pedía un cappuccino y tres brownies recién saliditos y se sentaba en una esquina iluminada por el sol del atardecer a leer un libro de su extensa colección.
Fue en una de esas tardes, a mitad del otoño, cuando Seth entró por primera vez a Cappuccino & Amour, pidió un latte y se sentó un par de mesas frente a Mia. Seth era un joven de 19 años que, a pesar de tenerlo todo: dinero, familia y salud, sentía que algo faltaba en su vida. Esa era la razón de que se encontrara en la cafetería aquel día, había ido allí a pensar. Pero no podía, su mente estaba en blanco. Comenzó a ver el lugar y su mente empezó a flotar. Entonces, la vio a ella, sentada ahí, con dos brownies y medio en su platito, un tercio de su cappuccino bebido y a la mitad de la Utopía de Tomas Moro. Seth se intrigó tanto con la chica, que durante la siguiente hora se dedicó a observarla, olvidándose de su propósito inicial. Cuando la chica se fue, Seth decidió regresar al otro día a la misma hora, para ver si se la volvía a encontrar.
La tarde siguiente, Mia hizo su rito de todos los días y se sentó a leer, pero 15 minutos después de su llegada sintió que algo había cambiado. Alzó la vista y vio cual era el problema: alguien la observaba. Un chico, con un chocolate caliente y un muffin de banana frente a él la miraba con fijeza y un extraño brillo en sus ojos. Mia le miró unos instantes, sonrojándose al instante. Después de lo que le pareció una eternidad, el chico aparto la mirada, con una sonrisilla rara en el rostro. Mia, contrariada, regreso a su lectura.
Al otro día, Mia decidió retrasarse un poco. Tal vez el extraño aquel era fuente de su imaginación, tal vez ella creía que la veía a ella pero en realidad veía a alguna otra chica que pasaba por el ventanal que había tras ella. Lo que fuese, al llegar a Cappuccino & Amour, sintió un extraño alivio al ver que el chico estaba sentado justo donde el día anterior. Mia pidió lo de costumbre y se dispuso a leer su libro nuevo. Y por primera vez en su vida, no pudo concentrarse. Constantemente volteaba a ver al chico, cuya mirada ardiente la confundía y halagaba, a la vez.
Al tercer día, Mia definitivamente cerró su libro, lo puso en la mesa y lo miró directamente a los ojos. Se miraron durante tanto tiempo ese día que casi se había tatuado la imagen uno de otro bajo sus parpados.
Al cuarto día las sonrisas, las miradas llenas de esperanza y los sonrojos se hicieron presentes. El libro fue olvidado en el bolso y los problemas dejados en casa. Sólo eran ellos dos; un par de extraños que se enamoraban a cada minuto con solo mirarse a los ojos. Ninguno sabía lo que pasaba, pero no querían que parase. Todo detalle les atraía: cada balance de los rojizos rizos de Mia hipnotizaban a Seth, y cada destello de los blancos dientes de Seth hacia sonreír a Mia.
Así pasaron los días, y ninguno dijo nada. Mas, unas semanas después, así, como si se conocieran de años, Seth se sentó en la mesa iluminada por el sol del atardecer, y, acariciando la mejilla de la chica, dijo, “Hola, Amelia”. Y ella contestó, “Al fin llegaste, Seth”.

Mi primer post! Que emoción!

Un mundo perfecto


¿Existe tal cosa como un mundo perfecto? Y en dado caso de que yo tuviera el poder de moldear el mundo acorde a lo que yo opino bueno, ¿los demás estarían en desacuerdo? Lo mas probable es que si; los humanos somos seres envidiosos e impredecibles. Podemos cambiar de parecer tan rápido y fácil como puedo morir en este instante, sin saber cómo o por qué. 
Simplemente no puede existir algo bueno demasiado tiempo sin que algo malo llegue a "equilibrarlo".